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"A los pocos
días llorábamos la muerte de mi amigo Morozov, otro
experimentado francotirador que había caído presa de
su espejo, (otro francotirador alemán). Yo estaba muerto
por dentro, él había salido siempre de las más difíciles
situaciones y no se cómo se había dejado volar la cabeza.
El médico militar del 2° batallón había hecho un buen
trabajo para recomponer el cráneo del pobre Morozov,
ya que la noche que pasé velando su cadáver, parecía
que no le había pasado nada, y el agujero de la frente,
casi no se notaba. Lo enterramos por la mañana."
" Después de
aquello me sumí en un extraño silencio roto tan sólo
por Tania, que se preocupaba de que no me faltara de
nada, pero también a ella le dije que me dejase en paz
y tras dos días de un silencio insoportable rompí a
llorar por mi amigo, jurando venganza. Pasé los tres
siguientes días en mi agujero, estudiando todo el lado
norte de la fábrica de tractores "Octubre Rojo",
donde había caído Morozov."
"Llamé a Inteligencia
de la 62" división y solicité la lista de bajas
de la zona por francotiradores. " ¡Catorce, en
cinco días! "y todos con un impacto en la cabeza.
Un sólo disparo y por el mismo francotirador. Sin duda
el alemán que había mencionado el General Chuikov había
llegado a Stalingrado.
Mira que les había
avisado a todos y en especial a Morozov. ¡Maldita sea!."
"Preparé y limpié bien mi fusil Moisin 1891/30,
y reglé la mira PU. Utilicé el fresador de la fábrica,
que se usaba para pulir los cascos de los T-34. Monté
las piezas nuevas y alargué 2 cms. el cañón. El resultado
fue perfecto, lo calibré y conseguí la nueva munición
perforante, para atravesar los cascos alemanes; mucho
mejor que con el nuevo fusil, Scoped ST-V40, ya que
no me gustaba su excesivo peso, no lograba acostumbrarme
a él; seguía prefiriendo la potencia del viejo Moisin."
"Volví a mi
vieja posición en la fábrica de tractores y esperé a
que llegase la hora del desayuno, a ver si conseguía
acabar con algún alemán. Me puse mi andrajosa lona de
camuflaje por encima y esperé en mi agujero desde donde
conseguí ver a lo lejos a varios alemanes, pero estaban
fuera de mi alcance y ellos lo sabían y así no haría
más que delatar mi posición."
"Pero, ....qué
es eso que se mueve a unos 300 metros a mi derecha."
" ¡Joder que camuflados están!. Son zapadores y
están poniendo minas para que en cuanto ataque nuestra
infantería, ¡a volar con los Zares!... No, no, esto
no está bien. Lo siento krauts, pero... ¡Joder, si son
más de 30!.... y siguen entrando en tierra de nadie,
veamos busquemos al más alto, hum....."
"Bala explosiva,
"cargo," te tengo, kraut." ¡ FUEGO!.
" Vaya ha caído
hacia atrás." Le he volado la cabeza y sus compañeros
corren dejando caer todo en su huida. Hago un nuevo
disparo y uno de los rezagados cae herído,mientas los
demás se ponen a cubierto y una ametralladora les cubre.
Intento averiguar si puedo ver a sus servidores, y
no puedo, por lo que abandono ese objetivo
y espero atraer
pronto al As alemán..... " ¡Joder!, fuego de mortero."
Me van a cazar
como a un pato,
me moveré rápido y buscaré otra posición." ¡DIOS
! ,..."
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 , Zaitsev (bottom) , Kovshova (right).jpg)
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El
régimen comunista hizo de los francotiradores
una buena propaganda y un
ejemplo a seguir por todos
los soldados soviéticos
,elevándolos a la muchos
de ellos a la categoría
de héroes nacionales, su
mensaje era. exterminar
al enemigo sin piedad
¡¡¡
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Pavlichenko (arriba
e izquierda)
,
fue
convocado del frente para
recibir al Order de Lenin
de Mikhail Kalinin. Zaitsev (abajo
)
con
más de 400 bajas alemanas y
Kovshova (derecha)
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"Hola Vassily,
soy Puschkin y te traigo el desayuno, no es fácil llegar
hasta aquí...". " ¡Maldita sea , casi te mato!.
Avísame siempre que te acerques o tírame una piedra
por detrás, pero no me des esos sustos, maldito idiota."
"Lo siento amigo, toma come algo, te sentará.........¡BLAM!".
Aterrorizado, veo como el cadáver de Puschkin,
cae encima mio..........Me
quedo inmóvil y dejo pasar casi media hora hasta que
decido quitarme de encima el cadáver de Puschkin.
¡A Dios gracias
que no me he levantado, sino también estaría muerto!.....Pego
el ojo a la mira del fusil , pero no consigo ver nada por lo que decido esperar
media hora mas antes de moverme.
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Por fin veo un capote
de camuflaje al que el sol ha delatado, pero sabe muy
bien como moverse y antes de que pueda disparar, ha
desaparecido.Sin duda es él.
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Otra
muy buena francotiradora,
La guapísima y aparentemente
inofensiva, Roza Shanina
obtubo más de 100 bajas alemanas en el total de la guerra
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Está
esperando mi próximo movimiento. Liquidar
a alguien ahora es firmar mi sen tencia
de muerte ya que delataría mi posición
a pesar del propelente sin humo de mis
disparos. Dos días después estaba en
la parte sur de la fábrica y a pesar
de haber matado a dos alemanes el tirador
no había dado señales de vida. "
¡¿Dónde estaba el Muy Cabrón? !Sacha
me avisa de que ha caído Sheikin herido.
Otro magnífico cazador al que voy a
ver para que me relate cómo había podido
caer en la trampa del alemán. Éste
había movido un cadáver que parecía
un soldado vivo y entonces le alcanzó
en el hombro. A partir de ese momento
me concentré en la búsqueda del alemán.
Era obvio que se trataba de un experto
francotirador al que iba a ser muy difícil
dar caza.
Entonces
me avisaron de que otro infante del
3o Batallón de Guardias había sido muerto
en tierra de nadie por un disparo en
la cabeza." ¡Maldito nazi!".
Me introduje con Kulikov, en las viejas
posiciones que tan bien conocíamos y
esperamos dos días más, en los que cayeron
tres alemanes que querían infiltrarse
en nuestras lineas, y entonces ocurrió......"
Un disparo casi me destroza la pierna.
No me había dado cuenta de que mis nueve
en punto estaban al descubierto y tenía
medio metro de muro que descubría mí
lado izquierdo y a la décima de segundo
estaba en la trinchera a pesar de! dolor
insoportable de la herida.
Kulíkov
se quedó muy quieto observando el norte
de la planta química Lazur desde nuestra
posición en la parta alta de la fábrica
y con un gesto apenas imperceptible
me señaló la posición de donde había
venido aquel disparo, y nos retiramos
al refugio.
Al
día siguiente, por la mañana, había
caído otro correo que venía del Volga.
El maldito nazi esperó a que lo viésemos
caer. Kulikov y yo nos pusimos en posición
y analizamos bién la tierra de nadie.
Delante nuestra había un montón de ladrillos
de un muro derribado y a la derecha
una lámina de metal perteneciente al
blindaje de un T-34, que despanzurraron
los alemanes al principio de la batalla,
asi como un fortín con ia tronera cerrada,
estábamos tan familiarizados con el
lugar que a simple vista nada parecía
fuera de su sitio. Pero él estaba allí
y teníamos que conseguir que se delatase,
por lo que intenté meterme en la piel
del alemán y buscar el mejor refujío.
Tras volver a observar el lugar detenidamente
se me ocurre una idea que estoy a punto
de desechar por improbable pero lo pienso
mejor y me doy cuenta de que sería el
lugar perfecto. Sin duda el alemán era
un tipo arriesgado y muy inteligente
para instalarse en medio de la tierra
de nadie en lugar de buscar lugares
más altos. Antes del amanecer, probablemente
había quitado alguno de los ladrillos
caídos del muro que teníamos delante
y se había metido por debajo del hueco
para pasar el tanque y ponerse debajo
de la chapa.
¡Era
perfecto!, ya lo creo. Muy hábil el
nazi de mierda.
Tras
comentarlo con Kulikov decidimos asegurarnos
metiendo un guante en una tabla y alzándolo
por encima de nuestras cabezas. La respuesta
no se hizo esperar y el nazi le pegó
recto desde donde estaba, confirmando
nuestras sospechas.
Ahora
se trataba de hacer que el conejo asomase
las orejas lo que nos iba a resultar
algo dificil de conseguir.
Al
día siguiente lo intentamos, Nikilai
Kulikov hombre experimentado,
alzó el casco como sólo un viejo tártaro
sabria hacerlo y el alemán disparó alcanzando
a Nikolai que cayó al suelo dando un
grito como si lo hubieran matado de
verdad.
Mientras
yo observé la chapa y ¡bingo!, el alemán
asomó su cabeza, y durante un segundo
eterno, nos miramos fijamente a los
ojos y posteriormente diaparé y le
volé la cabeza cayendo hacia atrás,
Nikolai, se acercó con cuidado y me
abrazó, yo estaba paralizado, aunque
me extrañó que fuese tan fácil... ¿Suicidio
voluntario?, locura quizás, no lo sé,
solamente, vimos su mira brillando al
sol el resto de la tarde"
"Posteriormente
los alemanes nos machacaron con fuego
de mortero y tuvimos bastantes bajas,
¿sería la venganza por matar a su superfrancotirador?
"Yo
voy a seguir con mi trabajo, tengo que
ver a quien me mandan ahora, ¿será Adolf
Hitler, quizá?, la guerra acabaría,
en un segundo."
"Fue
muy gracioso porque el Coronel Orlov,
me dijo al día siguiente que la radio
alemana anunció mi muerte, me mondaba
de risa..."
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Héroe soviético de la Segunda Guerra Mundial
Un gran francotirador
por Boris Kaimakov
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Recientemente, el nombre del gran
francotirador Vasili Zaitsev, héroe de la batalla de Stalingrado, era recordado
de nuevo por todos. La batalla de Stalingrado no fue solamente la anécdota de
la casa del sargento Pavlov y los sangrientos combates que se desarrollaron en
la colina Mamaiev Kurgan. Es también la cacería humana que se desarrollaba
diariamente entre francotiradores alemanes y rusos.
. En la mirilla del fusil de Vasili
Zaitsev, que se conserva en el museo de la batalla de Stalingrado, la muerte
acechaba a los alemanes.
En la copia de la lista de los combatientes propuestos para ser
condecorados y firmada por el general Chuikov el 25 de diciembre de 1942, la
mención concerniente al teniente Vasili Zaitsev refiera sus cualidades
excepcionales de francotirador.
En aquel entonces, Vasili Zaitsev había abatido ya 225 soldados y
oficiales enemigos.
Era el «trabajador» dedicado de aquella gran batalla, con un
rendimiento diario de diez a quince almas enviadas al otro mundo. Pero ¿a quién
le preocupaban en aquella época las almas y su salvación? El que más dedicación
puso en la aplicación del lema «¡Maten al alemán!», que concibió Ilya Ehrenburg
para la propaganda militar soviética durante la Segunda Guerra Mundial, fue aquel hijo de un cazador del Extremo Oriente.
Pero el teniente Vasili Zaitsev y sus émulos no tenían nada que ver con
los asesinos a sangre fría que trabajan hoy para el mundo del crimen. Svetlana
Argastseva, empleada del Museo de la
Batalla de Stalingrado, lo describe como «un hombre de
mediana estatura, más bien robusto, de gran modestia. Un muchacho taciturno.
Nunca se ponía en primera fila en una foto»
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La
película "Enemigo a las
puertas" del cineasta francés Jean-Jacques Annaud cuenta la historia de
este gran francotirador y de la épica batalla de Stalingrado en la
Segunda Guerra Mundial. Un excelente film histórico basado en el libro
del historiador
norteamericano William Craig que entrevistó a los principales
sobrevivientes de
la guerra.
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Fue grandiosa la batalla de Stalingrado, de envergadura casi
inconcebible para el hombre. El encarnizamiento con el que centenares de miles
de combatientes se destruían entre sí, la sangre teñía las aguas del Volga, la
tragedia que vivían los habitantes de la ciudad convertida en campo de batalla,
todo aquel horror es indescriptible.
Pero la batalla de Vasili Zaitsev es la batalla de un solo
hombre, de un hombre solo contra todos, el combate de un gran soldado contra
toda una jauría, la lucha del eslavo contra el teutón. Sus hechos de guerra son
grandes y nobles comparados con las hazañas de un Stallone o de un
Schwartzenegger.
Y los cineastas occidentales fueron los primeros que se dieron
cuenta de ello, por lo que hicieron de Vasili Zaitsev el héroe de la película
El enemigo a las puertas.
El duelo entre el francotirador alemán, el mayor Koenig, y el
ruso Vasili Zaitsev es, como el duelo entre Aquiles y Héctor, el preludio de la
gran Victoria.
Los dos ejércitos en pugna conocen la existencia de ese duelo y
ven en su desenlace una significación mística. Entre las ruinas de Stalingrado,
dos hábiles cazadores se buscan entre sí, en espera del menor error del otro.
Eso error lo cometió Koenig al querer cerciorarse de que el oficial ruso que
acababa de abatir era Vasili Zaitsev.
Antes de morir, el alemán tuvo tiempo de escrutar la mirada del
vencedor. No había alegría en sus ojos en los que sólo brillaba el deber.
La batalla de Stalingrado se aleja poco a poco en el pasado y sus
héroes se convierten en personajes míticos, en héroes míticos de una gran
batalla.
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BIBLIOGRAFIA
-THE
GERMAN SNIPER 1941/1945 BY PETER SENICH
SOVIET SENIPER 1942/1945 BY M.KRIVENTOSOV
-PERSONAL
DIARY BY VASSILY ZAITSEV.
REVISTA
HOBBY WORLD RELATO HISTÓRICO DE Oscar
Trujillo
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