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En cierto modo, el KG200 supuso la evolución tardía de anteriores unidades cuyas actividades se basaban en la confidencialidad más absoluta. El denominado "escuadrón Rowehl", dependiente del servicio secreto Alemán -Abwehr-, usó avionetas civiles dotadas con cámaras ocultas entre 1930 y 1939 para sobrevolar instalaciones militares. Un segundo grupo, el Verschuchsverband, probaba desde 1923 aeroplanos "atípicos" -por ejemplo alas volantes-, de contornos circulares o similares. |
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En principio, el propósito se limitaba a estudiar sus puntos débiles idear nuevas tácticas con las cuales contrarrestar sus acciones. Quizás el citado capítulo supone la mejor referencia conocida por los entusiastas de la aviación, dado que algunos de los aviones más famosos de la II Guera Mundial pasaron por el KG200 |
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| Al menos un Boeing B 17 "Fortaleza Volante" fue empleado para situarse tras las formaciones enemigas a fin de radiar datos que recibía la defensa antiaérea germana. Confundido entre sus homólogos estadounidenses, este bombardero pasaba desapercibido sin que los "cazas" de escolta pudieran derribarlo. El empleo de ardides cuestionables se combinaba con espectaculares viajes transcontinentales para alcanzar remotos rincones del planeta. Se sabe, por mencionar un caso, que se estableció una ruta para usos diplomaticos entre Berlín yTokio atravesando el Polo Norte, trayecto que hoy en día siguen diversas líneas aéreas. Igualmente remarcables fueron los viajes periódicos que sobrevolaban el continente asiático hasta Manchuria, a fin de recoger uranio y demás minerales estratégicos.
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| Un documental emitido en 1997 por Sci-Fi Channel daba cuenta de las experiencias vividas por un ingeniero aeronáutico alemán, cuyo nombre permaneció en el anonimato. Destinado a mediados de 1942 en una base militar cerca de Praga -extinta Checoslovaquia, actual República Checa-, se encargaba de impartir cursos técnicos en instalaciones donde las ventanas habían sido tapiadas. A determinadas horas, él y sus alumnos tenían prohibido salir al exterior bajo pena de muerte. Que no vieran lo que sucediera en el exterior no significaba que fueran libres de escuchar el ensordecedor rugido de una aeronave capaz de dejar quemaduras circulares en el pavimento. Aprovechando su amistad con un operario de la base, se arriesgó a echar un vistazo en un hangar cercano, sorprendiéndose al divisar un objeto que calificó de "disco volador". Su fuente de propulsión en absoluto recordaba a los motores convencionales que conocía. |
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| 'Podemos contar con pruebas sólidas que demuestren a existencia del KG200, pero no de su vinculación con los platillos volantes nazis", advierte el investigador italiano Mauricio Verga. "Y de éstos, aún tenemos evidencias menos sólidas". Las experiencias paralelas acerca de tan revolucionarias máquinas, de sobra conocidas, en absoluto invalidan la presencia de otras aeronaves no menos fantásticas, de las que actualmente apenas se empieza a divulgar sus detalles. En su momento, empero, cualquier referencia quedó oculta debido a cuestiones de seguridad nacional. Al respecto, en un informe del Intelligence Service británico fechado en 1946 -y desclasificado medio siglo después- los célebres platillos brillaban por su ausencia... a falta de los suficientes datos. Por el contrario, se proporcionaba cumplida cuenta de proyectos aparentemente absurdos, del tipo Ju-287, el Focke l/Vu/f Trieblugeljáger o el aberrante Wespe. La lista de aeronaves extravagantes se extendería a los aviones-nodriza con capacidad para albergar pequeños cazas y a minúsculos aparatos sin piloto, de aspecto ovoide. En su inmensa mayoría no pasaron de los tableros de diseño, o eso se aseguró. Llegados a este punto, cabría preguntarse las razones que condujeron al KG200 a tripular dichos aparatos, cuando las firmas aeronáuticas implicadas ya contaban con expertos de fama mundial como FritzWendel o Hanna Reischt. En el personal de vuelo adscrito a la unidad confluían dos características muy especiales. De entrada, su inquebrantable lealtad al Führer.que preconizaba una obediencia ciega a las órdenes. Y sobre todo, la extraordinaria profesionalidad de cada tripulación, versada en navegación aérea e ingeniería. Los escogidos para integrar el grupo, bien por méritos de guerra, bien por sus calificaciones, se encontraban entre la élite de la Luftwaffe. El carácter secreto de sus operaciones obligaba a la creación de bases camufladas. Los aparatos "pseudoaliados" operaban desde pistas ocultas y aisladas de las grandes poblaciones, en lugares tan dispares como la Selva Negra alsaciana, el desierto argelino o los Alpes. Por ende, las medidas de protección que salvaguardaran los diseños resultarían más radicales, a fin de evitar las miradas indiscretas del enemigo. Esta obsesión puede comprenderse ante proyectos cuyos efectos habrían alterado el desenlace bélico. El llamado Amerikabomber, un plan para destruir Nueva York mediante un arma nuclear lanzada desde un avanzadísimo reactor Harten, conformaba una muestra. Un "platillo volador" capaz de elevarse y descender verticalmente desde cualquier lugar completando tareas de observación se transformana en el espía perfecto...
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Pese a interrogar a numerosos prisioneros guerra y constructores aeronáuticos, desestimó perseguir a los ex integrantes de la unidad.
Y un apunte final. El Coronel W. Baumbach, el ex-jefe reconocido del KG200, jamás dedicó ni una línea al grupo en sus memorias históricas, pero las concluía anotando crípticamente que "muchos camaradas se ganaron la vida en la posguerra como pilotos de prueba",Se mató en Argentina mientras probaba un bombardero aliado reconvertido a avión de pasajeros para la misma empresa donde se hallaba en nómina Reinar Horten, "padre" de las alas volantes ya citadas. ¿Coincidencia?
Alex Muniente. Extraido de la revista enigmas
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