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El 24 de marzo de 1944, en unas minas abandonadas ubicadas a pocos kilómetros de Roma, soldados de las SS  fusilaron a 335 civiles italianos. El joven capitán Priebke tenía 31 años y era quien manejaba las listas.

Era él quien pedía los nombres de los que iban bajando de los camiones, con las manos atadas a la espalda. Los prisioneros pasaban al interior de las cuevas, ubicadas a 12 kilómetros del Coliseo y luego conocidas con el nombre de Fosas Ardeatinas. Allí dentro, un pelotón de las SS mataba con tiros en la nuca y ráfagas de ametralladora de a dos víctimas por vez. Los hacían arrodillar arriba de los que ya habían sido asesinados o se retorcían agonizando

Escultura en memoria de las víctimas del           24 de marzo de 1944 

 

 

Todo ocurría a la luz de las antorchas, sostenidas por los soldados. La matanza duró toda una tarde. Según Priebke, era una represalia por el atentado que miembros de la Resistencia italiana habían hecho el 23 de marzo en el centro de la ciudad de Roma.

Los estadounidenses habían desembarcado en Anzio, al sur, pero estaban lejos todavía de Roma y los partisanos querían dificultarles el trabajo a los alemanes. Italia estaba dividida en dos, con el norte en manos de los fascistas y sus aliados nazis, mientras que el sur ya era de los aliados.

Se dice que Roberto Rosellini, el famoso cineasta italiano creador del neorrealismo, se inspiró en la masacre de las Fosas Ardeatinas y en el clima moral que se vivía en la ciudad en aquellos días para filmar Roma, ciudad abierta. Lo indudable es que aquel 23 de marzo los partisanos pusieron una bomba en un carrito de basura ubicado en la Via Rasella, que explotó cuando pasaba una columna de soldados alemanes.

 

  

 

La matanza fue organizada y dirigida por Herbert Kappler, en aquel entonces comandante de la Gestapo en Roma y responsable de la redada del gueto judío en 1943 y de las torturas cometidas contra los partisanos detenidos en la cárcel de Via Tasso. Las víctimas fueron sacadas de la cárcel romana de Regina Coeli, lugar en el que se encontraban detenidos por ser judios o miembros de la Resistencia

     

Después de la guerra, Kappler fue enjuiciado y condenado por un tribunal italiano y enviado a prisión. Enfermo de Cancer, logró fugarse del hospital militar del Celio escondido en una maleta, pocos años antes de morir          ( En la foto superior  Erich Priebke, en  prisión)

  

 

 

Treinta y tres militares murieron y Hitler, personalmente, ordenó matar a diez italianos por cada alemán muerto. La obsesiva minuciosidad del coronel Herbert Kappler, jefe de las SS en Roma, agregó cinco nombres más a la lista original de 330 víctimas. Entre los muertos había un niño, un adolescente, un sacerdote, cincuenta militares italianos, civiles y miembros de la Resistencia, además de 75 judíos italianos que fueron secuestrados en las calles de Roma.


Sus tumbas en las Fosas Ardeatinas son hoy un santuario nacional donde concurren todos los años los más altos funcionarios de Italia, para rendirles homenaje. Pero en 1944 las víctimas sólo eran un número.Con frialdad y calma, durante el juicio Priebke dijo que no había salida para nosotros, fue una orden militar directa de Hitler y tuvimos que cumplirla. Usamos ametralladoras y pistolas que disparaban un solo tiro

 

  

ERICH PRIEBKE  

.El principal colaborador de Kappler, el capitán de las SS Erich Priebke, fue arrestado y condenado por la Masacre de las Fosas Ardeatinas después de una larga permanencia en Argentina.

   

 

 

  


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