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   Si bien Hitler y otros altos mandos del tercer Reich dejaron de lado los proyectos mas atrevidos al principio de la guerra por considerarlos innecesarios, al final se vieron obligados a autorizar e incluso obligar a su desarrollo. En este caso la necesidad venia por los constantes bombardeos masivos por parte inglesa y estadounidense en los que participaban centenares de unidades simultáneamente. Ya se habían fabricado efectivos cazas como el Me 262 y otros no tan efectivos como el Me 163 pero la guerra iba acompañada por una escasez de medios y materiales que estaba ahogando a Alemania, así que en septiembre de 1944 el RLM emitió la necesidad de un nuevo caza que fuese ligero, de fabricación en madera y otros materiales de fácil adquisición, cuya fabricación pudiese ser llevada a cabo por operarios poco preparados y cuya simplicidad lo hiciese volable por muchachos de las juventudes hitlerianas con la previa instrucción de unos pocos vuelos en planeadores. En esa fecha y con tales requerimientos, sobre todo el de los pilotos, se hacía evidente el grado de desesperación vivido en los últimos meses de la contienda. No obstante el proyecto fue sometido a concurso y salió elegida la propuesta de Heinkel, el He 162 Volskjäger (Caza del pueblo), que contaba con la ventaja de haber diseñado anteriormente avión similar. Propuesta y no prototipo, ya que para más inri no había nada fabricado, el RLM emitió la solicitud y convocó el concurso con carácter inmediato basándose para la elección en las características que iban a ofrecer cada uno. Para rematar, el caza debía estar listo en un periodo record de solo tres meses. La Heinkel se volcó en el proyecto finalizando los esquemas a finales de octubre, mientras que algunos prototipos estaban ya siendo construidos.

El He 162, también conocido como Salamander consistía en un fuselaje monocasco fabricado en madera encolada y aluminio con una cabina elevada y con un solo turbopropulsor BMW 003A-1, que además accionaba un alternador y una bomba hidráulica, carenado en la parte superior del fuselaje. La poco usual ubicación del motor obligo a recurrir a una cola de doble deriva para la libre circulación de los gases de escape y al uso de un asiento eyectable mediante explosivos, ya que con semejante aspirador a sus espaldas tenía escasas posibilidades de salir vivo. Como armamento se implantaron en un principio una pareja de los mortíferos cañones Mk-108 de 30 milímetros, pero las sacudidas que producían al disparar no sentaban muy bien a al frágil estructura del Salamander por lo que se recurrió a los mas ligeros MG 151/20 de 20 milímetros. Con este cambio se pasó de la versión A-1 a la definitiva A-2.

  El Salamander; pues este sorprendente avión a reacción   demandaba especial suavidad y también movimientos   muy controlados por parte de su piloto.

Increíblemente la Heinkel estaba cumpliendo los plazos y para el 6 de noviembre un prototipo del He 162 realizó el primer vuelo del caza, en el cual quedó patente la escasa dureza del fuselaje sufriendo un fallo estructural que no tuvo mayor importancia. Cuatro días más tarde, en un nuevo vuelo, el borde de ataque de una de las alas se desprendió cayendo el avión sin remedio y falleciendo en el accidente el jefe de pruebas de la Heinkel. Una vez solventados todos los problemas se fue haciendo patente que algunas de las desesperadas exigencias del RLM eran materialmente imposibles de llevar a cabo, como la de que las líneas de montaje debían entregar más de 3.000 unidades mensuales o la utilización de inexpertos jóvenes para su pilotaje. Si algo no era el He 162 era un avión de fácil gobierno, ya que requería de movimientos muy suaves y para su manejo no solían bastar algunos vuelos en planeadores. Para cuando estuvo plenamente operativo las tropas aliadas ya avanzaban hacia Berlín, con lo que este interceptor tuvo una vida bastante corta en la que no tuvo tiempo de demostrar todas sus virtudes.

 

El difusor está separado de la cámara de combustión por una placa donde se encuentran las entradas del combustible pulverizado y también del aire para el difusor; éste por medio de unas válvulas que se cielTan de dentro afuera. Al producirse la combustión, la presión de los gases acaba cerrando esas válvulas y el aire queda comprimido en la cara izquierda de la placa. Después, tan pronta como los gases se expanden al salir por la tabera, esa misma presión baja en intensidad; se produce otra combustión y de nuevo quedan cerradas las válvulas. En síntesis, estamos ante un motar de cuatro tiempos; a saber: entrada en el difuso!; compresión, combustión y exhaustación. Este tipo de motor ha sido utilizado, tras la Segunda Guerra Mundial, en drones o aviones automáticos que sirven de blanco en los clásicos ejercicios de tiro antiaéreo. Por lo demás, resulta bastante económico; pero, por contra, ofrece una velocidad baja al estar limitado por las válvulas.

 


 

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